Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas

Ecuador

Este fue un país que visité en varias oportunidades, gracias a mí ir y venir por el continente, y siempre que llegué aquí lo hice por vía terrestre. En Ecuador la gente es simple y agradable; hay lugares preciosos, en la costa preparan un ceviche de camarón exquisito y tierra adentro la cocina es un lujo.

Cevichería en Guayaquil 
Es una ciudad del sur, ubicada en la costa del océano Pacífico que tiene una playa de arena blanca maravillosa, unos alrededores muy bonitos y hay mucha juerga. En la última década Guayaquil ha crecido a buen ritmo; recuerdo que cuando estuve aquí por primera vez, año 1987, era un pueblo grande. En aquella oportunidad había entrado al país desde Perú y nunca voy a olvidar el recibimiento que me dieron las plantaciones de banano que formaban pasarelas interminables a los lados de la carretera. Asfalto gris ladeado por verde de plantas; qué hermoso.

Así era la playa a finales de los ochenta
Para llegar a este destino, ubicado en el extremo norte del país, desde Guayaquil (centro-sur), es muy bonito ir haciendo el camino de la costa; donde vamos a encontrar pueblos de pescadores, playas salvajes y esteros inhóspitos con una flora y fauna que sorprende; sin prisas esta ruta da para escribir un libro y sin más paradas que la necesarias en autobús se demora menos de un día.
Arte pura
Al sur del centro urbano de Esmeraldas se encuentra la famosa playa de Atacames, recuerdo el sitio de la época en que allí no había cemento y los chiringuitos de la playa servían cócteles que costaban 1 dólar al ritmo de salsa. Aguas bravas, que saben ser mansas, y cabañas para turistas que estaban sobre la mima arena de la playa. ¿Y cuánta marcha? Recuerdo que una mañana escapé de allí para no quedar atrapado en su esencia, que no ha variado a pesar de que toda la región ya es incapaz de ofrecer un ambiente de aquellos tiempos. De todos modos, tanto hoy como ayer, a esta tierra de gente alegre con aguas de pelícanos le sobran atributos para merecer una visita

Monumento de la mitad del mundo
El camino de la costa hacia la capital nos muestra el inicio de las montañas altas dominadas por una vegetación exuberante. Después de más de 300 km fincas maravillosas y jardines de película son antesala del atracón que nos vamos a dar en la parte colonial de la ciudad. La basílica, otras iglesias antiguas y casas de muros gruesos nos regalan escenarios de cine de otros tiempos.

En uno de mis primeros viajes intercontinentales cuando cruzamos la línea del Ecuador terrestre, la compañía nos ofreció una copa de champán para celebrar el acontecimiento. Un recuerdo en el aire que en Quito, visitando el monolito que señala el lugar por donde pasa la línea que separa el mundo en dos hemisferios, lo complementé con otro gran momento vivido sobre la firmeza del suelo.

Esta presentación muestra mi forma de viajar por este país amazónico y espero que les sirva de guía. Más allá de eso; bosques impenetrables, tribus autóctonas, mucho por ver y tanto por descubrir hacen que cada uno dependiendo de sus inquietudes prepare el viaje a su manera.

En el siguiente enlace presento Galápagos, una isla del Pacífico y paraíso natural que pertenece a Ecuador.
Si van hacia el sur este enlace les lleva a Perú y si prefieren seguir hacia el norte este otro enlace les lleva a Colombia.



Recuerden que es muy importante hacer respetar el planeta y velar por la Naturaleza. “Muchas gracias por vuestra visita”

Colombia


Recuerdo que en mi primera visita, a este país maravilloso, entré por tierra desde Ecuador. Era finales de los ochenta y el cambio a los que veníamos de Europa nos favorecía, de sobremanera, mientras que ahora sucede lo contrario porque en toda América latina los precios están por las nubes. Realmente con estos vaivenes económicos monstruosos y una inflación que a placer les domina, no sé cómo se las arreglan.

En Colombia la comida es exquisita, la fruta maravillosa y sus batidos una pócima para el espíritu, si de esta manera es de día ya pueden imaginar la temperatura que hay por aquí de noche.



Bailando Salsa
Ubicada en el Valle del Cauca, que fue fundada en 1536, es una de las ciudades más antiguas del continente y hoy para ver su grandeza solo hay que subir a la azotea del hotel Torre de Cali.

Por aquí, los extranjeros son siempre bienvenidos; eso no significa que no haya que ir con mucho cuidado; sobre todo en estos tiempos que en Sudamérica está creciendo como la espuma el número de malvivientes y al mismo tiempo disminuye como ejemplares de especie en extinción la gente honesta. Esto es una realidad que en el afán de ayudar a evitar complicaciones me siento obligado a difundir sin ánimo de ofender a nadie. Ahora, sin más del tema, sigamos con lo nuestro: En los alrededores hay reservas ecológicas importantes y no muy lejos de la ciudad están las playas de Juanchaco y Ladrilleros sobre la costa del Pacífico, para llegar desde Cali hay que ir hasta Buenaventura (30 minutos de carretera) y luego coger una embarcación que nos lleva a estos sitios. El agua para mi gusto está un poco fría, pero el resto es divino.

Es una capital pintoresca que se levanta en una sabana de altiplano al pie de montañas que superan los 3500 metros sobre el nivel del mar.

Caminar por la zona colonial y ver como las casas trepan la montaña da gusto. El parque Metropolitano es un lujo e ir de visita al cerro Monserrate es un encanto. De noche hay buenos bares y mucha salsa.

Medellín
Está ubicada en un lugar donde la primavera es eterna. 
Yo la conocí hace tiempo; ahora sin duda es la ciudad del momento. 
La última vez que estuve en Colombia, setiembre 2011, encontré muchos que iban camino a Medellín para quedarse a vivir allí. También conocí gente que estuvo en el lugar y me dijo: “Cerré los ojos y marché porque si me quedaba un minuto más, estoy seguro, de que no hubiese podido alejarme nunca”. Tengo planeado ir a ver qué pasa allí en febrero 2012 mientras tanto le comento como era cuando yo la conocí. Recuerdo, que había gente guapa y mucha marcha.  En la ciudad hay que coger el Metro Cable (teleférico) y subir al cerro para disfrutar de una hermosa panorámica. A los que disponen de más tiempo les comento que en los alrededores hay pueblos muy bonitos donde pueden disfrutar de excelente hospitalidad en lugares muy románticos.


Una vez que iba camino a Venezuela pasé por esta ciudad moderna ubicada a orillas del río Oro en la cordillera Oriental, donde encontré algunas residencias antiguas que llamaron mi atención. De este sitio recuerdo paisajes muy bonitos y un clima seco que se agradece.
En la imagen de la derecha aparece un plato típico: "Pizca andina", cocida y servida en casuela de cerámica.


goza de una posición privilegiada sobre el lado oeste del río Magdalena a un puñado de km del mar Caribe.

En la imagen vemos escenas del carnaval de esta que para  muchos es  la urbe más divertida de Colombia.
     
Aquí hay un ambientazo; recuerdo que cuando llegué a la ciudad, era la época del jugador Valderrama, y una gente que conocí me invitó al estadio donde pude comprobar con qué pasión se vive en Barranquilla el fútbol. Los días sucesivos, dormía de día, salía de noche y cada espacio libre que conseguía lo pasaba en alguna playa. Nunca regresé y eso me preocupa hasta el punto de que ya estoy buscando ubicar este destino en mi siguiente recorrido.

 Ciudad perdida
 en la Sierra de Santa Marta
Fundada el 29 de julio de 1525, es la ciudad más antigua del país. 
A orillas del mar y a un paso de las altas cumbres de Sierra Nevada, en Santa Marta no falta de nada. A los que se interesan por la historia sepan que aquí murió el libertador: “Simón Bolívar” y a los que quieran playa y juerga, les recomiendo parar en El Rodadero, una playa preciosa a las afueras de la ciudad.

Colombia es un país donde cada visitante es como su propio sastre que prepara su traje a su medida. Y no se preocupen por la tela porque aquí en cada lugar hay excursiones magnificas; en especial en toda la zona del Caribe. 



En el siguiente enlace hay más Colombia, Cartagenas y otros

Colombia, 2011

Entrando en puntas de pies en Sudamérica

En otro momento les voy a hablar de todo el país mientras que en esta oportunidad les voy a presentar un viaje apasionante.


Es una tarde hermosa y el mar está planchado cuando pasamos delante de un peñón que nos indica que atrás queda Panamá y ya viajamos por aguas de Colombia. Algunos minutos más tarde un puñado de casas de colores vivos nos hace saber que estamos llegando a Capuana.

Frontera
Panamá - Colombia

Pensaba quedarme a pasar la noche pero salía una barca hacia mi próximo destino y aquí con solo echar un vistazo me doy cuenta de que es una cueva de maleantes. Durante el trayecto que recorro para llegar a la oficina que autoriza el ingreso a Colombia, descubro también que son atrevidos, maleducados y están desesperados por despojar de sus bienes a los pasantes. Todas estas conclusiones tomadas al vuelo fueron confirmadas a renglón seguido; exactamente cuando se empezó a correr la voz de que acababan de matar al cura porque era el único capaz de plantar cara a los peores del pueblo. El lugar tiene una extensión de 50 casas, posee una playa y cuenta con un pequeño embarcadero.

Van a saco, en este caso el precio de la lancha es correcto pero los muy desgraciados a los extranjeros nos hacen pagar extra por el equipaje. De todos modos el viaje es conveniente y el problema no es pagar, algo más, sino el abuso por la posición dominante. Pero la vida da muchas vueltas y 3 horas más tarde el destino va a poner en mis manos la posibilidad de hacerles pagar por lo que hicieron.

Capuana

El resultado de una embarcación potente sobre un mal en calma se nota en los relojes que marcan que llegamos media hora antes. Pero durante el trayecto se sucedieron comunicaciones en código, y nos detuvimos a intercambiar palabras con un joven que simulaba estar pescando sobre una lancha con 2 motores de 250 caballos de potencia. Todo es muy extraño; llegando a puerto la embarcación gira en forma brusca y a toda máquina se aleja del pueblo paralelo a la costa para en una operación comando desembarcarnos al final de una playa. Había llegado y no me preocupaba por analizar cosas del pasado.

Pelícanos de pesca

“Regalos para mi corazón y bombones para mi alma”, eso pensaba al ver a un grupo de pelícanos atrapar peces después de lanzarse en picado cuando se detuvo una camioneta de la policía. Bajan sus ocupantes, dicen que estamos entrando de manera ilegal y solicitan nuestros documentos. Estaban muy molestos y no se supieron explicar pero en realidad lo que querían era poner excusas para sacarnos de esa zona a la que incluso a uno de ellos en una oportunidad le habían robado el dinero y el arma reglamentaria.

Nos llevaron a la comisaría y nos ahorramos el dinero del taxi hasta el centro. Nosotros éramos solo una excusa, porque la bronca la tienen con los lancheros ilegales que forman parte de organizaciones mafiosas que superan todos los límites. Querían identificarlos y hablamos de manera cordial cuando el revuelto de palabras me hizo recordar que yo les había tomado fotos. La ley del ojo x ojo no es buena pero en este caso quiero aplicarla. Ellos me hicieron pagar por el equipaje y yo les entrego sus imágenes al Departamento de Seguridad del Gobierno de Colombia que opera bajo la sigla: “DAS”.

Bueno dejemos esta mierda y sigamos con aventuras. Esa noche me quedé en el pueblo, había unos bares abiertos pero estaban vacíos, entonces, me fui a dormir porque a las 4,30 de la madrugada salía un vehículo 4x4 con destino a Montería.

… ¡Dios! Viajamos por una pista adapta para probar orugas de tanques de guerra. Fincas de bananas y mar hermoso, pero hay más hoyos que carretera. Por fin llegamos a la mitad de camino, en Montería cojo en autobús y siguen los baches. En ocasiones cogemos un tramo liso pero es solo un espejismo porque los hoyos literalmente me acompañan hasta dentro de la habitación de mi hotel.


La ciudad fue fundada un 1 de junio de 1553 y su centro histórico hace honor al país y a toda América latina. Posee también una costanera moderna preciosa pero las condiciones en que se encuentran algunos barrios son terribles. 




Me había levantado a las 4 de la mañana, llegué a las 4 de la tarde, me acosté pasado el mediodía del día siguiente y les puedo asegurar que de la noche de la ciudad no me perdí un detalle. Por aquí para ir a saco en una maratón de juerga hacen falta 300 dólares, también se puede salir con el 5% de la cifra antes mencionada, pero no va a ser lo mismo. Todo es muy caro y en contadas ocasiones se justifican los precios. La noche de Cartagena tiene su encanto pero el ambiente es pegajoso y no llega a atrapar al visitante, por esa razón, después de 6 días me marcho recomendando el sitio por sus paseos, restaurantes exquisitos y hoteles de sueños. 
Avistamiento de delfines



Cerca de Cartagena, el Mar del Caribe ofrece un sinfín de actividades marinas y visitas esplendidas mientras que tierra adentro la vegetación exuberante nos reserva sitios increíbles. Yo por mi parte me decanté por visitar una curiosidad. Entre esta ciudad y Barranquilla, muy cerca de la costa, se encuentra un cono volcánico, que se conoce como Volcán Totumo. Tiene una altura aproximada de 15 metros y un cráter de 3 metros de diámetro lleno de lodo que contiene más de 50 minerales y algunos le atribuyen beneficios terapéuticos. Vale la pena la experiencia.

Baño de lodo
Desde el mar a la  selva profunda

En los siguientes mapas pueden seguir mis movimientos: entre por el mar del Caribe  y continué  hasta  Turbo por agua. Después me traslade a Cartagena por tierra y luego para experimentar un cambio radical fue necesario coger un vuelo hasta Leticia, que es una de las tres ciudades que se levanta en el area llamada: "Tres fronteras", formadas por Colombia, Brasil y Perú. 

Ahora bien, en la parte de abajo de la primera  de las dos imágenes siguientes aparecen señalada el área de Tres Fronteras dentro de un círculo blanco. Mientras que en la imagen sucesiva hacemos una ampliación de la zona  para poder ver el recorrido del río Amazonas y la ubicación de: Leticia, Tabatinga y Santa Rosa de Yavarí. El  área cuadriculada en color blanco muestra la zona más intensamente poblada y también está señalizado la ubicación de aeropuerto.


Con respecto a la terminal área hay dos situaciones para remarcar, la primera previene una estafa porque de manera insólita, esta gente  cobra un impuesto para poder salir a la calle, pero la tasa es  tan ilegal que no se animan a exigir que paguen todos, entonces, el que va a buscar el equipaje por el lado más perro queda atrapado y tienen que dejar un dinero. La segunda es una información que va dirigida  a todas aquellas personas que en Leticia van a dejar el país; a ellos les hago saber que en el único sitio donde pueden sellar su salida es en la oficina del DAS, en el mismo aeropuerto.


Tres fronteras, tráfico cortado
Tres Fronteras es una zona mítica, cuya población creció con el éxodo de los campesinos que escaparon hacia la ciudad huyendo de las guerras entre "Narcos". Ahora las cosas han cambiado; hay una fuerte presencia militar, calma aparente y las personas van de un lado a otro sin necesidad de enseñar sus documentos. Lo más bonito que puedo destacar es que en la mañana cierran una calle al trafico y por allí  miles de niños van  corriendo, con sus uniformes azules y blancos, al colegio. 


Cuando Colombia quede atrás nosotros  vamos a remontar el Amazonas peruano.

Panamá

Sellamos pasaportes a la salida de Costa Rica y cuando cruzamos el viejo puente del ferrocarril que atraviesa el río   Sixaola descubrimos la corrupción de  los funcionarios panameños, extorsionando a los visitantes en la primera oficina y pidiendo colaboraciones a cambio de no revisar el equipaje en la segunda. De todas maneras no le dimos nada pero vaya forma de recibirnos: “¡Qué asco…!”

Hablo en plural porque encontré una muchacha muy maja que va en la misma dirección y entonces hacemos juntos este trozo de camino. Después del cruce cogemos una furgoneta que nos lleva hasta el embarcadero de la ciudad de Almirante donde sin demoras abordamos una lancha rápida rumbo a Bocas del Toro.
Treinta minutos más tarde desembarcamos en la isla de Colón, lugar donde el descubridor del mismo nombre llegó en su cuarto y último viaje a América, un 6 de octubre de 1502. 

Como pueden ver en la imagen de la derecha los rieles sobre el puente sirven para hacer que pasen los vehículos.
Bocas del Toro
Casas de madera de colores alegres, aguas cristalinas y gente criolla son la imagen del cuadro de este rincón del Caribe donde algunos vienen en busca de relax y otros llegan para desempeñar algún tipo de actividad marinas. Pero el sitio también ofrece un poco de fiestecilla y a las manifestaciones del fin de semana se agrega el buen ambiente que cada noche nos ofrece un local fabricado con materiales básicos que con gracia le gana terreno al agua, de nombre: “El Barco Hundido”. Una visita al lugar en una noche abierta con buena luna y estrellas representa un regalo para el alma.
El barco Hundido, disco bar
En este manojo de islas, santuarios de coral, habitad de delfines y sitio elegido por las tortugas marinas para depositar sus huevos, destaco el callo Zapatilla que pertenece al Parque marino de la isla de Bastimentos, un paraíso pequeño que merece una visita.


Nacimiento de tortugas marinas




Bocas del Toro, posee su encanto y la prueba está en que tiene a un manojo de extranjeros atrapados, pero permanecer aquí no es mi caso y no lo haría ni aun sabiendo que iba a encontrar el tesoro pirata que según la leyenda en una de estas islas está enterrado.

Otra vez en ciudad de Panamá

En el siguiente mapa marco en color naranja el recorrido de mi primer viaje y en color amarillo, seguido de verde, el camino realizado en mi último viaje.


Comparando me animo a decir que desde aquella primera visita la ciudad ha conseguido escalar algunos peldaños.
Recuerdo que llegué directo por la ruta Panamericana y desde aquí volé hacia Sudamérica. Ahora vengo en busca de un barco para viajar a la ciudad colombiana de Cartagena de Indias y siguiendo una estrategia me hospedo en un albergue del Casco Antiguo. Salgo para dar un paseo y de inmediato compruebo con alegría que por aquí la conciencia del hombre funciona y toda su maquinaria está trabajando para recuperar el patrimonio colonial que parecía estar perdido.
Cuando reentro me asomo a la ventana de mi cuarto y veo una punta que entra en las aguas donde hoy se levanta un conjunto de edificios modernos. La primera vez que estuve por aquí llegué apenas derrocado el General Noriega, posteriormente condenado y encarcelado en Estados Unidos, esperando ser extraditado a Francia para seguir pagando. Realmente no sé si tenía ese cargo pero presidente de Panamá estoy seguro de que era. Volviendo al trozo de tierra antes mencionado; en aquel momento no era más que una montaña de escombros. “Los que viajan quieren saber.” Yo preguntaba y la gente decía que fue allí, un barrio de casas bajas, donde inició el ataque intimidatorio, que mató a mucha gente antes de la invasión: “Made In USA”. Este tipo de genocidios que no tiene perdón de Dios el hombre ni siquiera lo ha juzgado. De todos modos, me siento incapaz de hablar a favor o en contra de los hechos mencionados porque llegué a toro pasado y sí hubo matanza no la vi con mis propios ojos. Por esa razón, si alguien entre mis lectores está mejor informado y quiere dejar su opinión sobre el tema; pongo a su disposición un espacio al final de esta presentación.


A la derecha de la foto pueden ver la punta de la ciudad que menciono  en el escrito  
Ahora con vuestro permiso continúo; vine a buscar un barco para que me lleve a Colombia pero aquí comprobé que la oferta supera la demanda y por esa razón las embarcaciones no completan el cupo mínimo necesario para emprender el viaje, por otro lado, los precios se han disparado y ya no es lo que se dice un gran buzines. Pero si vuestra idea es visitar el Archipiélago de San Blas y continuar hasta Cartagena, les comento que es una buena idea esperar hasta el último día porque ante la necesidad de viajar los capitanes suelen bajar el precio a mínimos. A mí el entusiasmo me suele durar muy poco y estar sujeto a seguir las necesidades de un grupo de desconocido no viene incluido en el software de mis movimientos, entonces, dije: “Al Diablo con el rollo de barco.”
Tenía que seguir adelante e investigando encontré una aerolínea de nombre: “Airpanama”, que vuela a Puerto Obaldiva, un pueblo en plena selva impenetrable cerca de la frontera con Colombia. Más adelante les voy a hablar de la experiencia.

Aviones y aeropuertos

Recuerdo que durante mi primer viaje por ahorrar 30 dólares que valía el taxi hasta la terminal internacional, cogí un autobús y siguiendo las indicaciones de otros pasajeros bajé en medio de la nada, caminé un poco y cuando estaba cayendo la tarde atravesé una alambrada. La situación se presentaba cada vez más extraña, lo sabía pero no quería creerlo. Ya veía el edificio principal y pensaba: “¿A ver cómo me las arreglo para salir de esta?”. Es que estaba llegando por una de las pistas de aterrizaje. Cuando me intersectaron me justifique ante un par de guardias con dos palabras, mientras ellos rieron, abrieron una puerta y me acompañaron hasta la sala de embarque. Hoy las cosas han cambiado y ante una situación de este tipo los estoy seguro de que me habrían disparado.
En los viajes se ven cosas bonitas o interesantes pero son las situaciones que nos regalan experiencias inolvidables. Había llegado de madrugada y había visto un par de locales en el mismo barrio que iba a hospedarme. En realidad funcionan las 24 horas pero con luces que insinúan y la gente que entra o sale de noche son más fáciles identificarles. Cada vez que pasaba por allí entraba, sin saber porque lo hacía, hasta que en una oportunidad allí encontré el diamante que corona mi viaje a este país de Centroamérica.
En 1989 me conformé con ver el canal en un cruce fugaz por el Puente de las Américas, recuerdan la muchacha española que había quedado atrás, pues acaba de llegar y me comenta que es interesante ir a visitar la esclusa de Canal de Panamá en Mira Flores, un viaje muy cortito que merece la pena.
Quien escribe cruzó todos los canales importantes del mundo y cuando logre un espacio de tiempo adecuado les voy a hablar de mi sorpresa ante el Canal de Corintios y mi asombro frente al Canal de Suez.



Llegó el momento de dejar este país. Tengo un vuelo para mañana muy temprano, entonces, antes de ir a la cama compruebo mi correo y encuentro un mail de Airpanama donde me dice que no disponen de una nave para el vuelo… y que me presente al medio día a ver si consiguen un aparato. ¿Graciosos, ¡verdad!? Les confieso que algo así es la primera vez que me sucede una situación de este tipo.
El aeropuerto Marcos Gelabert, está a pasos del centro y más que una terminal aérea parece un taller mecánico. Dicen que la están remodelando y en una opinión personal: “Creo que lo están haciendo en secreto”. El escáner de equipaje es manual y el empleado encargado de ese trabajo, se prepara abrir las maletas y se lanza al ataque. Pero cuando ve que la víctima comienza a preocuparse por tener que volver a colocar todo en orden. Él dice: “Usted es muy majo y estoy seguro de que su maleta está en regla. Pero comprenda que por mi desatención me juego el puesto y eso vale dinero. Eso sí la cantidad la dejo a su criterio”. El discurso valía 1 dólar, eso fue lo que le di. Todo era misterioso, había gente que iba y venía haciendo preguntas como si fueran de la CIA en Guantánamo. De todos modos la situación es graciosa, al máximo hay 2 puertas que llevan a la pista y en mi tarjeta de embarque dice: “Puerta 403”. En la misma está escrito salida 8,30 y con suerte vamos a dejar el sitio pasadas las 2 de la tarde. Toda esta sucesión de locura se presenta divertida hasta que viene un empleado y dice: “A todos los que tienen exceso de equipaje les comunico que sus maletas van a llegar en el vuelo de mañana”. Los pasajeros protestan y los empleados de la aerolínea descargan los reclamos sobre el capitán pero el hombre tiene claro con el medio que vuela y sabe que es incapaz de llegar sano y salvo a destino si agrega a su nave el peso de un puñado de hormigas.
Despegar desde esa posición privilegiada regala vistas maravillosas del Canal, el Casco Antiguo, los rascacielos de la costa y cuando atrás queda la ciudad pasamos por encima del aeropuerto internacional. Más adelante los esteros del Pacífico nos regalan su belleza y como volamos a muy baja altura disfrutamos del manto de una selva impenetrable. Ya sobre las aguas del Atlántico vemos algunas de las islas del archipiélago de San Blas en detalles e incluso podemos divisar las actividades cotidianas de los habitantes de una aldea de indios Kunas.

Para valorar el avión en vuelo voy a aplicar un refrán italiano que dice: “Gallina vieja hace buen caldo”.
Puerto Obaldia es solo una calle paralela a la pista de aterrizaje y un embarcadero. Aquí son correctos y me sellan la salida sin pedir dinero.
Adiós Panamá, en lancha estoy entrando a Colombia: (Pinchar sobre la palabra subrayada para seguir el viaje)